Algunas personas piensan que no hay por qué dar las gracias siempre ya
que eso cultiva una actitud inocente, pasiva y débil. Pero la gratitud es todo excepto debilidad.
Un acto emanado de la gratitud es siempre beneficioso y bello. No saber
dar las gracias no significa fortaleza en lo absoluto sino debilidad.
Una persona prisionera de su descontento cae en estados mentales negativos que le roban su fuerza y su energía.
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